Pasto, Nariño. Octubre 7 de 2026. El pasado 1 de octubre, con la participación de 50 asistentes entre estudiantes del programa de Zootecnia de la Universidad de Nariño, aprendices de Tecnología en Gestión de Sistemas Sostenibles Ganaderos del SENA y artesanas y artesanos del corregimiento de Obonuco, se llevó a cabo el Segundo Taller Teórico-Práctico de Esquila y Evaluación de la Calidad de Lana de Ovinos Criollos en el Centro de Investigación Obonuco de AGROSAVIA.
La jornada tuvo como propósito fortalecer las capacidades técnicas de los participantes en torno al aprovechamiento sostenible de la lana y visibilizar los avances del Banco de Germoplasma Animal Ovino Lanar, una iniciativa estratégica para la conservación de los recursos zoogenéticos de Colombia y la preservación de las razas ovinas criollas como patrimonio biológico, productivo y cultural del país.
Durante la apertura del evento, la directora del Centro de Investigación Obonuco, Margaret Pasquini, destacó la importancia de las acciones que lidera AGROSAVIA para la conservación de la biodiversidad pecuaria colombiana. Asimismo, invitó a los asistentes a reconocer el potencial del sector ovino como una alternativa productiva y sostenible para el departamento de Nariño, resaltando el papel de la investigación y la innovación en el fortalecimiento de esta actividad.
Posteriormente, el investigador Edwin Castro, líder del Banco de Germoplasma Animal Ovino Lanar, presentó la trayectoria, los objetivos, las actividades y los avances alcanzados por el proyecto durante 2026. En su intervención, resaltó el valor estratégico de las razas ovinas criollas para la seguridad alimentaria, la adaptación a diferentes entornos productivos y la conservación de la diversidad genética animal.
Para Edwin Castro, estos espacios permiten acercar la investigación a la sociedad y fortalecer la apropiación social del conocimiento. “La lana representa mucho más que una fibra natural; es parte del patrimonio biológico, cultural y productivo de Colombia. A través del Banco de Germoplasma buscamos conservar las razas ovinas criollas para las futuras generaciones, generar conocimiento sobre sus características y promover su aprovechamiento sostenible”, señaló.
La agenda académica continuó con la participación de la investigadora Clara Rúa, del Centro de Investigación y Transferencia de Tecnología (CIT) Motilonia, quien presentó las actividades relacionadas con la esquila de los animales mediante el método Tally-Hi, una técnica que favorece el bienestar animal y permite obtener el vellón entero, en una sola pieza. Durante su intervención, hizo especial énfasis en los procesos de evaluación técnica de la calidad de la lana, un componente fundamental para conocer el potencial de aprovechamiento de este recurso natural.
Los asistentes conocieron los parámetros utilizados para caracterizar la fibra producida por ovinos de las razas Mora Colombiana y Criolla Blanca, incluyendo mediciones objetivas de finura mediante la tecnología OFDA (Optical Fibre Diameter Analyser), realizadas por el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL). Estas evaluaciones permiten determinar atributos clave de la fibra como el diámetro medio de la fibra, su variabilidad (uniformidad) y el factor de confort, información de gran importancia para la investigación, la conservación genética y la generación de valor agregado en productos derivados de la lana.
Además, se compartieron experiencias relacionadas con la evaluación participativa de la calidad de la lana desarrolladas desde 2023 con mujeres rurales indígenas y campesinas. Esta iniciativa ha involucrado a 255 participantes en alrededor de 12 talleres realizados en la Sierra Nevada de Santa Marta con los pueblos Arhuaco y Kankuamo, así como en los departamentos de Nariño y Boyacá. El proceso ha permitido integrar el conocimiento científico con los saberes tradicionales de las mujeres tejedoras para identificar características como suavidad, textura, resistencia y aptitud de la fibra para distintos usos artesanales.
En el componente práctico, los participantes recorrieron las instalaciones del Banco de Germoplasma y las áreas de pastoreo, donde el profesional de apoyo Wilson Loza presentó las principales actividades de manejo y conservación del rebaño. Posteriormente, se realizó una demostración de esquila, acondicionamiento y clasificación del vellón, que incluyó el desbordado, es decir, la separación de la lana de desecho de la barriga, las patas y las zonas manchadas.
Durante esta actividad, los asistentes participaron directamente en la evaluación de diferentes atributos de calidad de la lana. Bajo la orientación de los investigadores y de las artesanas invitadas, analizaron características cualitativas como el color, el grado de suciedad, la suavidad y el brillo de la fibra. Asimismo, realizaron mediciones de la longitud de la mecha y contaron el número de ondulaciones o rizos por centímetro de mecha, un indicador tradicionalmente utilizado para estimar de forma indirecta la finura de la fibra.
Uno de los momentos más enriquecedores de la jornada fue el intercambio de conocimientos entre investigadores y artesanas, quienes guiaron las actividades de -tizado- y -escarmenado-, procesos tradicionales de limpieza, apertura y separación de las fibras con el fin de prepararlas para el hilado. Estas prácticas permitieron a los participantes comprender la estrecha relación entre la calidad de la lana, los procesos de transformación y la elaboración de productos textiles con valor cultural y económico.
El taller, desarrollado bajo la metodología de -aprender haciendo-, finalizó con una evaluación en la que los participantes expresaron haber fortalecido sus conocimientos sobre la producción, clasificación, transformación y valoración de la lana como una materia prima renovable y sostenible. También destacaron la importancia de esta fibra natural para el desarrollo de emprendimientos rurales liderados por mujeres, quienes encuentran en el tejido una forma de preservar su identidad cultural, transmitir conocimientos ancestrales y generar ingresos que contribuyen a la autonomía económica de sus familias y comunidades.
“El segundo taller permitió reunir de nuevo a estudiantes, artesanos, productores e investigadores, lo cual demuestra que la conservación solo es posible cuando se construye de manera participativa y se articula la ciencia con los saberes tradicionales”, afirmó Clara Rúa.
Con este tipo de espacios, AGROSAVIA reafirma su compromiso con la conservación de los recursos genéticos animales, el fortalecimiento del Banco de Germoplasma Animal Ovino Lanar y la articulación entre investigación, educación y saberes tradicionales, promoviendo alternativas sostenibles para el desarrollo del sector ovino colombiano y la valoración de la lana como un recurso estratégico para las comunidades rurales.
- Más información:
- Mónica Milena Burbano
- Profesional de Comunicaciones, Identidad y Relaciones Corporativas
- Centro de Investigación y Transferencia de Tecnología Obonuco
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