- Con el apoyo de FONTAGRO, investigadores de Colombia, Ecuador, Perú y Chile participaron en un taller para fortalecer la detección de fitoplasmas, patógenos asociados a la enfermedad de la punta morada que amenaza cultivos de papa y otras solanáceas en la región andina.
Mosquera, Cundinamarca. Marzo 4 de 2026. Investigadores de América del Sur se reunieron en la Universidad Militar Nueva Granada y el Centro de Investigación Tibaitatá de AGROSAVIA para fortalecer sus capacidades en la detección de fitoplasmas, microorganismos asociados a la enfermedad conocida como punta morada de la papa, que en los últimos años se ha convertido en una preocupación creciente para la agricultura andina.
El encuentro, financiado por FONTAGRO, reunió a especialistas de AGROSAVIA y el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) de Colombia, el INIAP de Ecuador, el INIA de Perú, el INIA de Chile y la Universidad Militar Nueva Granada, quienes trabajaron durante varios días en el intercambio de metodologías y experiencias para mejorar el diagnóstico de estos patógenos.
La enfermedad apareció inicialmente en Ecuador y posteriormente se ha reportado en el departamento de Nariño, con indicios de expansión hacia otros países de la región. Su impacto puede ser devastador para la producción de papa, un cultivo fundamental para la economía y la seguridad alimentaria de millones de personas en América Latina.
Según la Dra. Liliana Franco Lara, profesora de la Universidad Militar Nueva Granada, uno de los principales retos es que los patógenos asociados a esta enfermedad, como los fitoplasmas y la bacteria Liberibacter, siguen siendo poco conocidos y difíciles de estudiar. “Estos patógenos son bastante desconocidos y hay muy poca información sobre ellos. En el caso de los fitoplasmas, hemos desarrollado durante años experiencia en cómo detectarlos, porque están ampliamente distribuidos en la sabana de Bogotá en árboles, pastos y cultivos como papa y fresa”, explicó la investigadora.
Franco Lara destacó que el intercambio de conocimiento entre instituciones y países es clave para enfrentar este desafío científico y productivo. “Yo me he demorado cerca de 20 años en adquirir esta experiencia. Si ese conocimiento se comparte, otras personas pueden empezar desde un punto más avanzado y resolver más rápido el problema”, señaló.
Durante el taller, los investigadores trabajaron en la estandarización de metodologías para la detección molecular de estos patógenos en diferentes cultivos de la familia de las solanáceas, como papa, ají y uchuva. Estos avances permitirán mejorar el diagnóstico, comprender mejor la epidemiología de la enfermedad y diseñar estrategias de manejo para reducir su impacto en campo.
Además de fortalecer las capacidades técnicas, el encuentro permitió consolidar redes de colaboración científica en la región. “Cuando ponemos en común nuestras experiencias no solo aprendemos unos de otros, también surgen nuevas ideas, proyectos y vínculos que nos permitirán trabajar juntos en el futuro”, concluyó la investigadora.
- Más información:
- María Elena Londoño Rubio
- Profesional de Comunicaciones, Identidad y Relaciones Corporativas
- Centro de Investigación Tibaitatá - CIMPA
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