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Buen viento y buena mar

Buen viento y buena mar
  • Después de 22 años como director del Centro de Investigacion Nataima, Lorenzo Peláez Suarez se retiró de AGROSAVIA.

 

Ibagué, Tolima. Enero 23 de 2026. Formalmente se dio el retiro de Lorenzo Peláez de la dirección del Centro de Investigación Nataima, expresamos en nombre de esta comunidad AGROSAVIA el agradecimiento por más de 32 años de compromiso con la Corporación. "En estos pocos meses que tuvimos la oportunidad de trabajar juntos pude apreciar su conocimiento, compromiso y experiencia, pero sobre todo su buena actitud y su capacidad de hacer feliz a todo el que lo rodea", manifestó en su comunicado Miguel Serrano López, director de AGROSAVIA. "Le deseamos lo mejor en esta nueva etapa que comienza en su vida y que su pensión sea una oportunidad de seguir disfrutando de su familia y proyectos personales" agregó. Al frente de la dirección quedará como encargada Adriana Ballesteros.

El comunicado compartió una editorial escrita por el profesional de comunicaciones del Centro de Investigación Nataima, Jorge Sarasty, quien lo conoció mucho más a lo largo de los años y expresa con más justicia y sensibilidad el legado que dejó para esta comunidad. 


Buen viento y buena mar, Dr. Peláez, por Jorge Sarasty
El pasado 30 de diciembre, en medio de la música de fin de año, opacado por el ruido y las luces de la pólvora y en pleno ambiente de celebración, el director del Centro de Investigación Nataima, Lorenzo Peláez Suárez, a través de un correo de pocos renglones, comunicó oficialmente su retiro de AGROSAVIA. Esta noticia se dio luego de 22 años al frente del Centro de Investigación y de aproximadamente 42 años de servicio al sector agropecuario colombiano, primero en el ICA y posteriormente en la Corporación colombiana de investigación agropecuaria, inicialmente como CORPOICA y, durante los últimos siete años, como AGROSAVIA.

Se fue Lorenzo. El director que siempre tenía un espacio para saludar al portero, a la señora de servicios generales, al operario de campo o al jardinero; el que preguntaba con sincero interés: “¿Cómo sigue su hijo?”, “¿Cómo está su esposa?”. El ser humano de la frase amable y la respuesta motivadora, el que planteaba los problemas acompañados siempre de alternativas de solución.

Se fue quien confió en su equipo de trabajo; quien permitía, sin reparos, que un colaborador asistiera a la reunión de padres de familia en el colegio de su hijo, convencido de que, cuando la institución lo necesitara, contaría con su apoyo y compromiso, respaldados por una motivación genuina.

Se fue quien, al interior de la Corporación procuró mantener relaciones laborales basadas en el respeto, sin fijarse en niveles jerárquicos o rangos de poder. El que reconocía sus errores y afirmaba con convicción que los únicos que no se equivocan son quienes no hacen nada.

Se fue el Dr. Peláez, quien desde la dirección del Centro lideró una gestión eficiente, sustentada en relaciones sólidas y colaborativas con diversas entidades, procurando que todas fueran aliadas en los diferentes procesos. Esta estrategia generó resultados positivos, no solo para su institución, sino, en muchas ocasiones, también para las entidades aliadas.
Es este el momento de reconocer públicamente la labor desarrollada por él como servidor del ICA y de AGROSAVIA, en defensa de los pequeños productores del agro; su trabajo en extensión rural facilitó el acceso al conocimiento y promovió innovaciones pensadas para y con los pequeños productores del campo, marcando la diferencia entre producir y producir mejor. Trabajó para que los conocimientos generados por las instituciones llegaran efectivamente a las manos de esos hombres y mujeres que, desde el amanecer están frente al surco produciendo alimentos y materias primas para abastecer a más de cincuenta millones de colombianos y, si es posible, ir más allá de nuestras fronteras.

Sin duda, Peláez fue uno de los aliados de la causa de los jóvenes rurales, un tema del que poco se habla y menos se actúa. No obstante, en todos los escenarios a los que tuvo acceso resaltó la importancia de generar alternativas que incentivaran el empoderamiento de los jóvenes en el agro, así como la necesidad de crear estímulos para que permanezcan en el campo con perspectivas que superen las limitadas garantías que hoy enfrentan muchos campesinos colombianos.

La solidaridad se convirtió en uno de los sellos de su vida laboral y personal. Entre otras acciones ideó una estrategia para reconocer a los niños de las veredas aledañas al Centro de Investigación Nataima. Con la participación y el aporte de los trabajadores del Centro, cada año los niños vecinos recibieron un regalo en la época de Navidad durante todo el tiempo que él fue director de este centro de investigación.

Lo vimos a caballo recorriendo caminos pantanosos, a pie, loma arriba tratando de llegar a una vereda o a la sede de alguna asociación para compartir con los productores y escuchar de primera mano sus necesidades y construir conjuntamente nuevas alternativas.

Dr. Peláez, se va usted con la satisfacción del deber cumplido, con la certeza de haber hecho lo que se debía hacer y con el orgullo de haber aportado muchos granos de arena a la causa de la ciencia, el desarrollo rural y la innovación para la agricultura colombiana.

Solo queda desearle buen viento y buena mar, que sus nuevos proyectos de vida sigan siendo satisfactorios y productivos. No olvide que en el camino recorrido quedan amigos, a quienes podrá volver a darles un apretón de manos y un fuerte abrazo, degustando un café, sentados en una fonda a la orilla del camino, ahora sin afán, para evocar recuerdos y seguir tejiendo sueños.






  • Más información:
  • Jorge Sarasty Petrel
  • Profesional de Comunicaciones, Identidad y Relaciones Corporativas
  • Centro de Investigación Nataima
  • Oficina Asesora de Comunicaciones, Identidad y Relaciones Corporativas
  • jsarasty@agrosavia.co
  • AGROSAVIA