Ibagué, Tolima. Enero 3 de 2026. La yuca, uno de los cultivos más importantes para la seguridad alimentaria y la economía rural de Colombia, de la que se siembran aproximadamente 200.000 hectáreas y se cosechan más de dos millones de toneladas, presente en todos los departamentos del país, está enfrentando una de sus mayores amenazas fitosanitarias: la enfermedad conocida como cuero de sapo, un problema que puede generar pérdidas de hasta el 100 % de la producción de raíces y que continúa representando un desafío para agricultores, investigadores e incluso la agroindustria.
En Colombia, el cuero de sapo fue identificado por primera vez en 1971 en el departamento del Cauca; desde entonces ha causado pérdidas superiores al 90 % en diversos municipios del país, especialmente en regiones productoras como Córdoba, Sucre, Valle del Cauca, Tolima y Meta. También se ha reportado en países como Brasil, Paraguay, Venezuela, Honduras y Costa Rica, con un origen probable en la región amazónica.
Los síntomas característicos aparecen en las raíces y van desde fisuras leves hasta un severo engrosamiento y endurecimiento de la corteza, que adquiere un aspecto similar al corcho o a la piel de un sapo. En los casos más graves, las raíces dejan de engrosar, pierden su capacidad de almacenar almidón y se vuelven fibrosas y sin valor comercial.
Durante décadas se pensó que el cuero de sapo era causado por un único patógeno. Sin embargo, recientes investigaciones, han demostrado que se trata de una enfermedad compleja, asociada a la interacción de virus y fitoplasmas. Entre los principales agentes identificados se encuentran varios virus, como el Cassava Frogskin Associated Virus (CsFSaV) y diferentes torradovirus, además de un fitoplasma del grupo 16SrIII.
Investigaciones realizadas recientemente en Colombia por la colaboración entre AGROSAVIA y la Alianza bioversity-CIAT, confirmaron que los torradovirus, incluso en infecciones individuales, pueden ser suficientes para causar la enfermedad, lo que refuerza la importancia del diagnóstico molecular y del control sanitario del material de siembra.
El cuero de sapo es una enfermedad sistémica, lo que significa que se disemina por toda la planta a través de la savia. Su principal vía de propagación es el uso de estacas contaminadas como semilla vegetativa, una práctica común en el cultivo de yuca. Una sola planta enferma puede multiplicar el problema rápidamente, ya que de ella pueden obtenerse estacas para sembrar hasta diez o más nuevas plantas indica el investigador Jaime Alberto Marín.
Igualmente, se ha demostrado que la enfermedad puede transmitirse por insectos vectores, como moscas blancas y cicadélidos, aunque la relación exacta entre cada patógeno y su vector aún sigue en estudio.
Dado que la enfermedad no suele mostrar síntomas en la parte aérea, el diagnóstico molecular se ha convertido en una herramienta fundamental. Mediante algunas técnicas de laboratorio y biología molecular como RT-PCR y qPCR, los investigadores pueden detectar virus y fitoplasma en plantas aparentemente sanas, garantizando así la producción de material de siembra libre de patógenos.
Entre las principales estrategias de manejo establecidas por los investigadores para que los productores disminuyan el riesgo de perdidas en su cultivo a causa de esta enfermedad tenemos las siguientes:
- Uso de semilla certificada y sana, preferiblemente proveniente de vitroplantas indexadas.
- Selección positiva de plantas madre, revisando cuidadosamente las raíces durante la cosecha.
- Eliminación inmediata de plantas enfermas y de sus tallos para evitar la diseminación.
- Renovación periódica del material de siembra, al menos cada tres ciclos.
- Control de insectos plaga y manejo nutricional adecuado del cultivo.
- Uso de variedades con tolerancia o resistencia, certificadas por instituciones responsables.
El cuero de sapo sigue siendo una de las principales limitantes fitosanitarias del cultivo de yuca en Colombia, especialmente por su carácter silencioso y su alta capacidad de propagación. No obstante, los avances en investigación, diagnóstico molecular y desarrollo de materiales resistentes ofrecen una ruta clara para reducir su impacto.
Señores y señoras agricultores y agricultoras, La adopción de buenas prácticas agrícolas, junto con el acceso a semilla de calidad sanitaria, serán clave para proteger la productividad de la yuca, un cultivo esencial para la alimentación, la industria y el sustento de miles de familias rurales en el país.
Información relevante sobre este tópico se encuentra en el manual “La enfermedad cuero de sapo en yuca: diagnóstico, prevención y control”. Puedo consultarlo aquí: https://doi.org/10.21930/agrosavia.manual.7408690
- Más información:
- Jorge Sarasty Petrel
- Profesional de Comunicaciones, Identidad y Relaciones Corporativas
- Centro de Investigación Nataima
- Oficina Asesora de Comunicaciones, Identidad y Relaciones Corporativas
- jsarasty@agrosavia.co
- AGROSAVIA