- El proyecto beneficiara a más de 300 mujeres rurales de los siete municipios favorecidos en el norte del Tolima.
Florencia, Caquetá. Octubre 2 de 2026. En lo alto de la Cordillera Central, donde el aire se vuelve delgado y el paisaje se quiebra en pendientes que desafían la gravedad, se levanta Casabianca, un municipio del norte del Tolima que parece dibujado sobre el filo de las montañas. A más de dos mil metros sobre el nivel del mar, sus tierras, inclinadas como un techo verde que se derrama hacia el oriente han hecho del café su emblema, aunque también brotan de ellas el plátano y la papa, sostenidos por manos campesinas que aprendieron a sembrar en la diagonal, a caminar contra la cuesta y a cosechar con el sudor pegado a la piel. Cada racimo, cada grano, emprende luego un viaje silencioso desde estas alturas hasta las mesas de la ciudad, cargando consigo el esfuerzo de una gente que no conoce el reposo.
Pero toda tierra guarda sus batallas, y la de Casabianca tiene nombre propio: la escasez de semilla de plátano de calidad. Una carencia que, como una sombra, amenazaba con frenar el ímpetu de sus cultivadores. Frente a ese vacío, la Corporación colombiana de investigación agropecuaria - AGROSAVIA y el Ministerio de Agricultura, con el respaldo financiero de la Gobernación del Tolima, han tendido una mano. Junto a la Cooperativa Multiactiva Agropecuaria del Parque Nacional de los Nevados, han emprendido un camino de consolidación, a través del proyecto -Fortalecimiento del sistema productivo de plátano clon Hartón y Dominico Hartón-, han enseñado a los productores un sistema novedoso para obtener semilla de plátano sana y vigorosa, esa que promete echar raíces firmes en la montaña y devolverle a Casabianca la esperanza de un campo más próspero.
Así, en la vereda El Cardal, entre la altura, la pendiente y la perseverancia, el municipio escribe su historia: la de un pueblo que siembra hacia arriba, casi rozando el cielo, y que encuentra en la tierra, y en quienes la acompaña, la fuerza para seguir floreciendo. Unidos, el grupo de investigación del Centro de Investigación y Transferencia de Tecnología Nataima de AGROSAVIA y los productores han emprendido un camino transformador: cultivar semilla de plátano con atributos de calidad física, fisiológica, genética y sanitaria, a través de un innovador sistema de producción rápida de semilla que pone el conocimiento científico al servicio del campo.
La producción de semilla de plátano de calidad sigue un camino cuidadosamente diseñado, en el que cada etapa alimenta a la siguiente y nada se desperdicia. Todo comienza en el Huerto Madre, área de cultivo cuyo propósito es conservar las características propias del clon que se desea multiplicar, asegurando así la calidad genética y fitosanitaria dentro del esquema productivo. De allí parte el material que da origen a todo lo demás.
El siguiente eslabón es el Huerto de Multiplicación Intensiva, un lote exclusivamente dedicado a la multiplicación vegetal (sin producción de fruto) que permite elevar el rendimiento de semillas por metro cuadrado y abastecer la producción de cormos destinados a las cámaras térmicas y los túneles. Aquí, la planta entera se pone al servicio de la semilla, multiplicando su potencial.
Luego vienen los Túneles, estructuras que aumentan el índice de producción de semillas y que, además, facilitan la identificación y selección de materiales enfermos para su descarte. En estos espacios controlados, la semilla se fortalece y se limpia, garantizando que solo los mejores materiales continúen el proceso.
Finalmente, el Vivero es la infraestructura en la que se acondiciona y desarrolla el material de siembra (plántulas) proveniente de los huertos y de las infraestructuras de multiplicación, hasta que alcanza las condiciones óptimas para su traslado al campo. Allí, las plántulas se preparan para su destino final: las manos de los productores, que con el amor de su cuidado la siembra en tierra fértil.
Pero este proceso no termina cuando la semilla llega al campo. El proyecto contempla un enfoque de economía circular que convierte cada residuo en una nueva oportunidad. Los cormos seleccionados y descartados, los pseudotallos, las hojas y los residuos de la multiplicación no se pierden: se transforman. A través de alternativas de transformación agroindustrial alimentaria y no alimentaria, estos materiales se convierten en productos con valor agregado (alimentos procesados, biofertilizantes, artesanías, empaques biodegradables) que los productores pueden comercializar, generando ingresos adicionales más allá de la venta tradicional de plátano.
Así, la economía circular cierra el ciclo: lo que antes era desecho, hoy es materia prima; lo que antes era un costo, hoy es una fuente de recursos. Los productores no solo obtienen semilla de calidad para sus cultivos, sino también nuevas líneas de ingreso que les permiten mejorar su calidad de vida, invertir en sus fincas y fortalecer sus organizaciones.
Como estrategia para el empoderamiento de los productores y la permanencia del proyecto en el tiempo, incluso después de finalizada su ejecución, se busca impulsar la generación y el fortalecimiento de capacidades asociativas, técnicas y de mercadeo en cada organización. Serán las personas de las 7 asociaciones productoras de musáceas de los municipios de Líbano, Fresno, Palocabildo, Villahermosa, Casabianca, Santa Isabel y Herveo quienes se beneficiarán directamente, accediendo a:
- Establecer protocolos para la producción masiva de semilla de plátano de calidad en el departamento del Tolima.
- Desarrollar alternativas de transformación agroindustrial alimentaria y no alimentaria, enfocadas en los principios de economía circular.
- Generar espacios de vinculación y transferencia tecnológica en los sistemas productivos de plátano para el Tolima.
Adicionalmente, la propuesta contempla un enfoque a mediano plazo que, en paralelo a la validación técnico-económica de la producción de semilla, desarrollará un esquema de producción de material élite que permita obtener colinos con alto potencial productivo, mediante un proceso participativo con los agricultores de selección masal, basado en características de desempeño agronómico y rendimiento del cultivo.
Las prácticas de manejo seguirán las recomendaciones técnicas de AGROSAVIA y el ICA, fundamentadas en Buenas Prácticas Agrícolas y manejo integrado de plagas y enfermedades, con énfasis en controles biológicos.
Porque AGROSAVIA no solo entrega conocimiento: lo siembra. Y al hacerlo, siembra también esperanza, productividad, sostenibilidad y una mejor vida para las familias que, casi rozando el cielo, siguen floreciendo.
- Más información:
- José Dario Ule Rodriguez
- Profesional de Comunicaciones, Identidad y Relaciones Corporativas
- Sede Amazonía
- Oficina Asesora de Comunicaciones, Identidad y Relaciones Corporativas
- jule@agrosavia.co
- AGROSAVIA