Pasto, Nariño. Abril 27 de 2026. Entre el 20 y el 22 de abril de 2026, en el municipio de Colón Génova (Nariño), un equipo del Centro de Investigación Obonuco de AGROSAVIA dio inicio, junto con la Asociación Agroecológica del Río Mayo, a la segunda fase del Plan Nacional de Agroecología (PlanA). Esta experiencia hace parte de las cinco iniciativas priorizadas a nivel nacional como meta corporativa solicitadas por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural.
El proceso comenzó con la aplicación participativa del Instrumento de Planificación Predial para la Transición Agroecológica (IPPTA), herramienta que permite caracterizar integralmente los sistemas productivos a partir de indicadores ambientales, productivos y socioeconómicos. Este ejercicio constituye la base para identificar el nivel de transición agroecológica de los predios y, a partir de ello, definir estrategias orientadas al fortalecimiento de la agroecología como enfoque de vida y producción sostenible.
Los recorridos, desarrollados desde el corregimiento de Villanueva hacia las veredas Loma del Ganado, Loma de Ortiz, Bellavista, Alto Villanueva y Buesaco, evidenciaron la alta riqueza climática, la agrobiodiversidad y la fertilidad de los suelos del territorio, así como el compromiso de las comunidades locales con la agroecología como alternativa para diversificar la producción cafetera.
En la dimensión ambiental, el investigador de AGROSAVIA Diego Cortez destacó que el manejo del agua y la disposición de residuos constituyen aspectos críticos. “Si bien se evidencian prácticas positivas como la separación de residuos orgánicos, el compostaje y el tratamiento doméstico del agua, persisten desafíos asociados a prácticas inadecuadas, como la quema de residuos plásticos, vinculadas a limitaciones en los sistemas de recolección”. Asimismo, “se identificaron como retos prioritarios la protección del recurso hídrico y la recuperación de la cobertura boscosa, considerando que la expansión del monocultivo de café ha reducido la conectividad ecológica y el hábitat de diversas especies”.
Desde la dimensión socioeconómica, el profesional de apoyo a la investigación Steven Ramos señaló que, “aunque las familias productoras cuentan con una base económica relativamente estable, aún enfrentan limitaciones estructurales”. Entre estas se destacan la dependencia de intermediarios para la comercialización, la baja producción de insumos propios, niveles incipientes de autosuficiencia alimentaria y la necesidad de fortalecer la gestión del conocimiento agroecológico. En este contexto, “se identificaron oportunidades orientadas a la producción de bioinsumos como estrategia para reducir costos, mejorar la inocuidad de los productos y fortalecer la autonomía de los sistemas productivos”.
En la dimensión productiva, se ratificó la necesidad de avanzar en la elaboración y uso de bioinsumos. “Aunque existe reconocimiento sobre su importancia, su implementación aún es limitada, a pesar de la disponibilidad de biomasa residual en los predios. La disposición directa de excretas animales y residuos vegetales sin tratamiento previo representa un riesgo potencial para la calidad del suelo, la sanidad de los cultivos y la protección del recurso hídrico” indicó James Borja.
De manera transversal, la aplicación del IPPTA permitió visibilizar las innovaciones campesinas presentes en el territorio, entendidas como procesos mediante los cuales los productores fortalecen su autonomía a través del uso estratégico de sus recursos y conocimientos. Estas innovaciones incluyen el establecimiento de huertas adaptadas a terrenos con pendiente mediante el uso de guadua, la integración de especies menores para la producción de abonos orgánicos, el aprovechamiento de subproductos del café y la conservación de especies vegetales locales.
Al respecto, Edwin Realpe, líder de la Asociación Agroecológica del Río Mayo, resaltó que la innovación campesina en Colón Génova no solo responde a necesidades productivas, sino que también incorpora la protección del suelo, el agua, la biodiversidad y la soberanía alimentaria como pilares fundamentales de la agroecología.
Este conjunto de aprendizajes y experiencias permitirá avanzar, en fases posteriores, hacia el diseño participativo de agroecosistemas más diversos, resilientes y sostenibles, contribuyendo a la consolidación de la agroecología como estrategia territorial en el sur de Colombia.
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- Mónica Milena Burbano
- Profesional de Comunicaciones, Identidad y Relaciones Corporativas
- Centro de Investigación Obonuco
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