- Las mayores afectaciones se concentrarían en las tierras bajas del norte del país y el cultivo podría desplazarse hacia zonas de mayor altitud, especialmente en el piedemonte andino. Sin embargo, las áreas donde hoy se concentra la mayor parte de la producción nacional, mantendrían condiciones climáticas favorables.
- El cacao silvestre y los sistemas agroforestales se perfilan como soluciones complementarias: el primero como fuente de genes para desarrollar variedades más resistentes, el segundo para crear condiciones de cultivo más estables frente al cambio climático.
- El estudio fue publicado en la revista científica Regional Environmental Change y destaca estrategias clave para asegurar el futuro del cacao colombiano.
Bogotá, Distrito Capital. Marzo 6 de 2026. Hacia el año 2050, cerca del 20 % de las áreas actualmente aptas para cultivar cacao en Colombia podrían dejar de tener condiciones climáticas favorables para producirlo, especialmente en las tierras bajas de los departamentos de la región Caribe y del nororiente del país, según un nuevo estudio científico.
La investigación fue desarrollada por la Alianza de Bioversity International y el CIAT, Fedecacao y AGROSAVIA. El estudio cruza proyecciones del clima futuro con información sobre las zonas donde hoy se cultiva cacao y donde crecen sus parientes silvestres, para estimar cómo podrían cambiar las condiciones de producción en el país en los próximos 25 años.
Los modelos indican que las mayores pérdidas de aptitud se concentrarían en zonas bajas del país, en los departamentos de Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, Sucre y Antioquia y del nororiente como Arauca, Casanare, Meta y Vichada, donde el aumento de las temperaturas y las lluvias más intensas o irregulares podrían traducirse en menores rendimientos, mayor estrés para el cultivo y más incertidumbre económica para las familias cacaoteras.
“Eventos recientes como la ola fría que tuvo implicaciones globales, pero afectó el norte de Colombia, la cual provocó grandes inundaciones en las zonas bajas de la región Caribe y otras zonas andinas, muestran cómo el cambio y la variabilidad climática ya están generando impactos reales”, indicó Carlos Eduardo González, investigador de AGROSAVIA, uno de los líderes del estudio.
Sin embargo, el panorama no es homogéneo. Las estribaciones de la cordillera de los Andes, donde hoy se concentra la mayor parte de la producción nacional, mantendrían condiciones climáticas favorables. Además, el estudio proyecta una expansión cercana al 3% de áreas aptas, principalmente hacia mayores altitudes, lo que sugiere un posible desplazamiento del cultivo como respuesta al cambio climático.
Estos resultados ofrecen insumos clave para la planificación territorial y la definición de estrategias diferenciadas según su clima, altitud y condiciones ambientales.
“Esto significa que el cacao en Colombia no desaparecerá, sino que probablemente experimentará un proceso gradual de redistribución geográfica”, destacó el investigador Carlos Eduardo González.
El cacao silvestre: una ventaja estratégica para la adaptación
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que el cacao silvestre podría mostrar una expansión donde encuentre condiciones favorables si las tendencias de temperatura y lluvias continúan como se proyecta hacia 2050.
"El cacao silvestre tiene una ventaja que el cacao cultivado no tiene: ha evolucionado durante miles de años bajo condiciones climáticas extremas. Las poblaciones que hoy crecen en zonas muy calientes, muy secas o lluviosas son precisamente las que nos interesan, porque ahí es donde podemos encontrar genes que permitan desarrollar variedades más resistentes a los cambios climáticos del futuro", explicó el investigador Tobias Fremout, de la Alianza de Bioversity International y el CIAT, quien también participó en el estudio.
Este hallazgo refuerza la importancia de conservar los bosques nativos de tierras bajas donde habitan estas poblaciones, ya que representan una fuente valiosa de diversidad genética para el mejoramiento de materiales más tolerantes al estrés climático.
Base científica para políticas y adaptación
Estos resultados resaltan la importancia de anticiparse mediante estrategias de planificación territorial basadas en evidencia científica y medidas de adaptación concretas. El establecimiento de sistemas agroforestales —donde el cacao crece bajo la sombra de otros árboles— ayuda a moderar las temperaturas y conservar la humedad del suelo. En las zonas donde se esperan períodos de sequía más frecuentes, el riego complementario puede ser clave para estabilizar la producción. A estas medidas se suman la diversificación productiva y el uso de materiales genéticos más resilientes. En este contexto, contar con información climática confiable permitirá apoyar a los productores y orientar decisiones junto con instituciones como el Ministerio de Agricultura, la UPRA o Fedecacao, para reducir riesgos y asegurar la sostenibilidad del cacao colombiano en las próximas décadas.
Los resultados del estudio serán integrados en la plataforma www.cacaodiversity.org para guiar las mejores opciones de adaptación del cultivo de cacao al cambio climático a nivel de parcela.
El estudio fue publicado en la revista científica Regional Environmental Change.
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