- Este proyecto cierra el círculo productivo convirtiendo lo que antes era desecho en bioinsumos que devuelven vida al suelo, y llevando el plátano más allá del mercado fresco: harinas, snacks, purés y otros productos procesados que multiplican el valor del fruto.
- La Corporación ha focalizado sus esfuerzos en las asociaciones de pequeños productores del Tolima, beneficiando a más de 300 familias.
Fresno, Tolima. Septiembre 16 de 2026. En la imponente altura de la cordillera Central, donde la neblina se enreda entre los cafetales y el sol besa con lentitud las laderas del Tolima, yace Fresno, un territorio que respira agricultura. Allí, la tierra no solo se cultiva, sino que se sueña: cada surco es promesa, cada cosecha, un latido colectivo. En este paisaje de montaña, la Asociación de Mujeres Productoras de Fresno (ASOMUFRES) ha sembrado una esperanza que trasciende el fruto: la de obtener semillas de plátano impecables en su forma, vigorosas en su brote, fieles a su genética y libres de mal que las aceche. No buscan simplemente plantar, buscan perpetuar la vida.
Junto a ellos, la Corporación colombiana de investigación agropecuaria – AGROSAVIA y el Ministerio de Agricultura, con el respaldo financiero de la Gobernación del Tolima, despliegan su misión más loable: llevar innovación, tecnología y conocimiento científico a los territorios donde más se necesita. A través del proyecto -Fortalecimiento del sistema productivo de plátano clon Hartón y Dominico Hartón-, AGROSAVIA no solo transfiere tecnología, sino que siembra capacidades duraderas en las comunidades rurales.
La apuesta es clara y transformadora: dejar de depender de la improvisación para instaurar un modelo de producción de semilla de calidad (física, genética, fisiológica y sanitaria). Para ello, el equipo del C.I. Nataima ha diseñado una ruta metodológica que combina la ciencia con la práctica cotidiana del agricultor, estableciendo protocolos de multiplicación rápida de semilla de plátano. Pero la innovación no se detiene en el campo; el proyecto integra una visión de economía circular que convierte los residuos de cosecha en bioinsumos y transforma el fruto en productos semiprocesados y procesados, generando nuevas fuentes de ingreso y reduciendo el desperdicio.
Las integrantes de ASOMUFRES (Asociación de Mujeres Campesinas / Emprendedoras de Fresno, Tolima) están recibiendo un innovador sistema de producción de semilla de plátano de alta calidad, el cual está transformando el panorama agrícola. Este modelo optimiza los rendimientos y la rentabilidad mediante protocolos especializados que abarcan desde huertos madre y huertos de multiplicación intensiva, hasta túneles y viveros, garantizando una propagación masiva y eficiente.
Un elemento verdaderamente revolucionario de esta iniciativa es la integración de energías alternativas limpias como pilar fundamental del proceso productivo. El sistema de riego autosostenible es impulsado por energía solar fotovoltaica: los paneles solares acumulan la potencia necesaria para abastecer de agua toda la infraestructura de manera continua, ecológica y sin depender de la red eléctrica convencional ni de combustibles fósiles.
Este enfoque no solo reduce la huella de carbono y los costos operativos, sino que convierte a ASOMUFRES en un modelo replicable de agricultura sostenible, donde la innovación tecnológica y el uso responsable de los recursos naturales se combinan para garantizar la seguridad alimentaria y el empoderamiento económico de las mujeres rurales. La producción de semilla de plátano de calidad deja de ser solo un proceso agronómico para convertirse en un ejemplo de transición energética aplicada al campo.
El trabajo de AGROSAVIA trasciende lo técnico para tocar lo humano. Consciente de que el plátano es un pilar de la canasta familiar y de la seguridad alimentaria nacional, la entidad ha focalizado sus esfuerzos en las asociaciones de pequeños productores del Tolima, un departamento cuya producción ha estado relegada frente a otras regiones del país por la falta de programas estructurados de semilla. A través de Escuelas de Campo y asistencia técnica personalizada, se están tejiendo redes de conocimiento que empoderan a los agricultores, fortaleciendo sus capacidades organizacionales y gerenciales para que puedan competir y diversificar su economía.
Este proyecto no es un simple taller o una entrega de insumos; es una estrategia articulada que involucra a 7 asociaciones y beneficia directamente a cerca de 300 familias. En tres de ellas se instalarán los núcleos productivos de semilla, en dos se desplegarán estrategias satélite de multiplicación, y en las dos restantes se implementarán las plantas piloto de transformación agroindustrial alimentario y no alimentario. Todas recibirán el acompañamiento continuo de AGROSAVIA, asegurando que el conocimiento eche raíces profundas y que la sostenibilidad del proyecto perdure más allá de su ejecución.
De esta manera, AGROSAVIA reafirma su compromiso con el sector agropecuario a nivel nacional, demostrando que la investigación agropecuaria no es un lujo de laboratorio, sino una herramienta poderosa para cerrar brechas, dignificar el trabajo del campo y construir soberanía alimentaria desde los territorios más apartados del país.
Así, entre ensayos de campo y charlas de transferencia, lo que se gesta es una revolución silenciosa: la de los pequeños productores que, armados de conocimiento y acompañamiento, transforman sus parcelas en escuelas para la vida. AGROSAVIA siembra técnica, pero cosecha dignidad. Y en ese intercambio, el plátano Hartón y Dominico Hartón dejan de ser solo frutos para convertirse en símbolos de un Tolima que crece desde la raíz, con la certeza de que la seguridad alimentaria no es un lujo, sino un derecho que se construye con manos de barro y alma de montaña.
- Más información:
- José Dario Ule Rodriguez
- Profesional de Comunicaciones, Identidad y Relaciones Corporativas
- Sede Amazonía
- Oficina Asesora de Comunicaciones, Identidad y Relaciones Corporativas
- jule@agrosavia.co
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