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AGROSAVIA proyecta la innovación agropecuaria del Caribe seco colombiano mediante la cooperación internacional y las alianzas territoriales

AGROSAVIA proyecta la innovación agropecuaria del Caribe seco colombiano mediante la cooperación internacional y las alianzas territoriales

Agustín Codazzi, Cesar. Julio 29 de 2026. Una misión técnica integrada por representantes del Ministerio de Agricultura de Haití, la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia-APC Colombia y el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural visitaron experiencias de innovación desarrolladas por AGROSAVIA en el departamento de Cesar junto con productores, gobiernos locales, gremios, empresa privada y pueblos ancestrales, reconociendo al Caribe seco colombiano como un escenario de cooperación para la construcción de sistemas agropecuarios más sostenibles, resilientes e interculturales.

La cooperación internacional encuentra mayor valor cuando permite conocer experiencias construidas desde los territorios y comprender cómo la investigación responde a las necesidades de quienes producen los alimentos. Bajo esta premisa, una misión técnica integrada por representantes del Ministerio de Agricultura de Haití recorrió el departamento del Cesar para conocer iniciativas impulsadas por AGROSAVIA en alianza con instituciones públicas, organizaciones de productores, gremios y empresas, como parte de la segunda fase del proyecto -Fortalecimiento de las capacidades técnicas mediante el intercambio de sistemas productivos sostenibles y de seguridad alimentaria, con énfasis en cacao, cereales y tubérculos del Caribe: Haití–Colombia-, financiado por APC-Colombia y el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural.

El recorrido permitió evidenciar que la innovación agropecuaria del Caribe seco colombiano no responde a esfuerzos aislados, es el resultado de un proceso de construcción colectiva en el que convergen investigación científica, asistencia técnica, organización comunitaria, cooperación institucional y conocimiento acumulado por los productores. Desde el sur del Cesar hasta el Centro de Investigación y Transferencia de Tecnología Motilonia, en Agustín Codazzi, la delegación conoció un sistema de innovación donde cada territorio aporta capacidades diferentes y complementarias para fortalecer la seguridad alimentaria, la sostenibilidad de los sistemas productivos y el desarrollo rural.

La primera estación fue en el municipio de Pailitas, donde la misión encontró uno de los principales pilares de este proceso: la capacidad de articular instituciones y comunidades alrededor de una visión compartida del desarrollo agropecuario. La Alcaldía Municipal, la Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria-UMATA, AGROSAVIA y organizaciones de productores presentaron una experiencia en la que la planificación conjunta ha permitido consolidar cadenas productivas estratégicas para el territorio y fortalecer las capacidades locales para enfrentar los desafíos derivados de la variabilidad climática y las dinámicas del mercado.

Durante el encuentro productores de yuca, cacao, café, mango y borojó compartieron con la delegación cómo la articulación entre investigación, asistencia técnica y organización comunitaria ha favorecido la diversificación de los sistemas productivos y la incorporación gradual de innovaciones adaptadas a las condiciones del Caribe seco colombiano. Más allá de los resultados obtenidos en cada cultivo, el intercambio evidenció que la fortaleza del territorio radica en la construcción de relaciones de confianza entre los distintos actores que participan en el desarrollo rural.

En este escenario, la Asociación de Productores de Yuca y Almidón de Zapatosa-APROYUZAP, mostró cómo la organización de los agricultores ha sido determinante para conectar la producción primaria con procesos de transformación agroindustrial y generar nuevas oportunidades de valor agregado para las familias rurales. Su experiencia le permitió a la misión comprender que la apropiación de la innovación depende tanto de la calidad de las tecnologías como de la capacidad de las organizaciones para convertir el conocimiento en oportunidades de desarrollo. Uno de los temas que despertó mayor interés fue la estrategia de bioeconomía desarrollada alrededor de la variedad de yuca Almidona 28, resultado del trabajo conjunto entre AGROSAVIA y la Universidad del Cauca, con el apoyo del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Los productores presentaron los resultados obtenidos en condiciones comerciales, destacando su comportamiento para la producción de almidón y las oportunidades que ofrece para fortalecer la competitividad de la agroindustria regional.

La experiencia desarrollada en la región de la Ciénaga de Zapatosa confirmó que la innovación adquiere verdadero significado cuando fortalece las capacidades de las organizaciones rurales y genera oportunidades para permanecer y prosperar en el territorio. Sobre esa base, el recorrido continuó hacia el corregimiento de Badillo, en Valledupar, donde la misión técnica encontró un nuevo componente del sistema de innovación del Caribe seco colombiano: la capacidad de los gremios para facilitar la apropiación y escalamiento de tecnologías orientadas a mejorar la productividad y la sostenibilidad de los sistemas agrícolas.

En este escenario, la Federación Nacional de Arroceros-FEDEARROZ, presentó las estrategias que ha desarrollado para acompañar a los productores en la incorporación de herramientas de manejo agronómico, agricultura de precisión y uso eficiente del recurso hídrico. Más allá de los avances tecnológicos, la experiencia permitió evidenciar el papel que cumplen las organizaciones gremiales como articuladoras entre la investigación, la asistencia técnica y la producción comercial. Según Carlos Monroy, gerente seccional, la estrategia AMTEC empodera a los productores en la toma de decisiones para optimizar el manejo de sus lotes. Es así como el propietario de la finca Los Venadillos, Orlando Villalobo, presentó sus experiencias con la variedad Fedearroz 2020 que ya está a punto de cosecha.

Durante la visita también se discutieron los retos comunes que enfrentan Colombia y Haití para producir alimentos en escenarios de creciente variabilidad climática. La eficiencia en el uso del agua, la planificación de las labores agrícolas y el acceso a información técnica para la toma de decisiones fueron reconocidos como elementos estratégicos para fortalecer la resiliencia de los sistemas productivos.

Con esta perspectiva, la misión se trasladó al Centro de Investigación y Transferencia de Tecnología Motilonia, en Agustín Codazzi, donde convergen las capacidades científicas, tecnológicas, ambientales e interculturales que articulan el sistema de innovación agropecuaria construido por AGROSAVIA en el Caribe seco colombiano. Allí la delegación encontró que las tecnologías observadas durante el recorrido forman parte de una visión más amplia, en la que la investigación se desarrolla junto con los territorios y se fortalece mediante alianzas de largo plazo construidas sobre la confianza, el diálogo de saberes y la cooperación entre múltiples actores.

Uno de los escenarios visitados fue el vivero desarrollado conjuntamente por AGROSAVIA y la Compañía Nacional de Chocolates, una alianza que evidencia cómo la investigación pública y el sector empresarial pueden sumar capacidades para fortalecer la disponibilidad de material vegetal de alta calidad y la promoción de sistemas agroforestales con árboles nativos y frutales ligados a la tradición como el marañón, adaptados a las condiciones del Caribe seco colombiano. Además de contribuir al fortalecimiento de la cacaocultura regional, esta experiencia demuestra que las alianzas de largo plazo amplían el impacto de la investigación y facilitan la llegada de innovaciones a los productores.

La misión también conoció los avances de la estrategia de bioeconomía liderada por AGROSAVIA, en la que la yuca se convierte en el punto de partida para desarrollar soluciones que trascienden la producción agrícola. El aprovechamiento integral de la planta mediante la producción de harina de hoja, el uso del afrecho de almidón para la elaboración de bloques multinutricionales destinados a bovinos y ovinos, las tecnologías para la multiplicación rápida de material de siembra y la incorporación de principios de economía circular muestran cómo la investigación puede generar nuevas oportunidades económicas a partir de un uso más eficiente de los recursos disponibles.

Un componente que despertó especial interés entre los representantes haitianos fue el programa de mejoramiento genético de fríjol desarrollado con el apoyo de Korea Latin America Food and Agriculture Cooperation Initiative-KOLFACI. La iniciativa responde a uno de los desafíos más relevantes para la agricultura tropical: disponer de materiales capaces de mantener su productividad en ambientes caracterizados por altas temperaturas y creciente variabilidad climática.

Durante la visita los investigadores presentaron los avances alcanzados en el desarrollo de nuevas líneas de fríjol adaptadas al Caribe seco colombiano, resultado de un proceso de investigación que integra evaluación agronómica, adaptación climática y participación de productores. Los materiales, actualmente en proceso de registro ante el Instituto Colombiano Agropecuario-ICA, representan una alternativa para diversificar los sistemas agrícolas, fortalecer la seguridad alimentaria de la agricultura familiar y ampliar las opciones productivas en rotación con cultivos como la yuca, favoreciendo al mismo tiempo la conservación de la fertilidad de los suelos y la resiliencia de los sistemas de producción.

Para la delegación haitiana esta experiencia tuvo un significado especial, ya que muchos de los desafíos que enfrenta la producción de fríjol en el Caribe colombiano son compartidos por los agricultores de Haití. El intercambio permitió explorar oportunidades de cooperación científica alrededor del mejoramiento genético, la adaptación al cambio climático y el fortalecimiento de cultivos estratégicos para la alimentación y los ingresos de las familias rurales, confirmando el potencial de KOLFACI como una plataforma de cooperación que trasciende el desarrollo varietal para contribuir a la construcción de sistemas agroalimentarios más resilientes.

Como parte de esta visión integral, los visitantes recorrieron experiencias desarrolladas en el marco de la estrategia BIOGAC, donde la integración de sistemas silvopastoriles con árboles dispersos en potreros, la producción ovina, la meliponicultura, el aprovechamiento de la mosca soldado negro y la nutrición animal mediante el uso de subproductos agroindustriales evidencian que la sostenibilidad agropecuaria se construye a partir de la complementariedad entre componentes agrícolas, pecuarios y ambientales. Más que iniciativas independientes, estas experiencias conforman una plataforma de innovación que promueve el uso eficiente de los recursos, la diversificación productiva y la resiliencia de los sistemas agropecuarios.

Más allá de las tecnologías presentadas, la misión conoció uno de los rasgos que distingue al Centro de Investigación y Transferencia de Tecnología Motilonia dentro de AGROSAVIA: una forma de hacer investigación que reconoce la diversidad biocultural del territorio como un componente esencial para la innovación, el encuentro entre la ciencia y los conocimientos ancestrales, el compromiso institucional con el diálogo de saberes y el respeto por la cosmovisión de los pueblos Arhuaco, Kankuamo, Wiwa y Kogui de la Sierra Nevada de Santa Marta.

Según el director del Centro de investigación y Transferencia de Tecnología Motilonia, Mario Zapata, este enfoque se refleja también en la conformación de equipos de trabajo diversos y en las relaciones de confianza construidas durante años con comunidades indígenas, organizaciones campesinas, gremios, gobiernos locales y aliados estratégicos. En Motilonia, la innovación no se entiende como un proceso de transferencia unidireccional de tecnologías, sino como un ejercicio permanente de co-construcción, donde el conocimiento científico dialoga con la experiencia de quienes habitan y transforman el territorio.

La misión concluyó que el principal atributo del Centro de Investigación y Transferencia de Tecnología Motilonia trasciende su infraestructura científica. Su mayor fortaleza radica en la capacidad de integrar investigación, cooperación internacional, bioeconomía, sostenibilidad, interculturalidad y alianzas territoriales para construir soluciones pertinentes frente a los desafíos que hoy comparten los sistemas agroalimentarios del Caribe seco colombiano.

 

 

 

 

 

  • Más información:
  • Griselda Gómez Gámez
  • Profesional de Comunicaciones, Identidad y Relaciones Corporativas
  • Centro de Investigación y Transferencia de Tecnología Motilonia
  • Oficina Asesora de Comunicaciones, Identidad y Relaciones Corporativas
  • gmgomez@agrosavia.co
  • AGROSAVIA