- Una revisión científica liderada por el investigador Ph.D. Germán Estrada de AGROSAVIA, demuestra que el verdadero potencial del compost no está solo en reciclar residuos orgánicos, sino en aprovechar los microorganismos para desarrollar fertilizantes más eficientes, restaurar la salud del suelo y fortalecer la resiliencia de la agricultura frente al cambio climático.
Mosquera, Cundinamarca. Julio 2 de 2026. Durante décadas, el compostaje ha sido visto como una forma de transformar residuos orgánicos en fertilizantes. Sin embargo, una revisión científica publicada por el investigador Ph.D. German Estrada, del Centro de Investigación Tibaitatá de AGROSAVIA, plantea un cambio de paradigma: el compost puede convertirse en una herramienta de ingeniería microbiana capaz de mejorar la calidad de los suelos, aumentar la eficiencia en el uso de nutrientes y contribuir a una agricultura más sostenible.
El artículo, -Impacto de la dinámica microbiana durante el compostaje en la calidad del producto y su eficiencia para el enriquecimiento biológico del suelo-, reúne la evidencia científica más reciente sobre el papel de los microorganismos durante el compostaje y cómo su manejo estratégico permite diseñar fertilizantes orgánicos con funciones específicas para responder a algunos de los principales desafíos de la agricultura moderna, como la degradación de los suelos y el cambio climático.
La ciencia detrás de un compost más eficiente
La investigación muestra que las comunidades microbianas determinan gran parte de la calidad y funcionalidad del compost, incluso después de que este es incorporado al suelo. Durante el proceso de compostaje, estos microorganismos favorecen la conservación del nitrógeno y aumentan la disponibilidad del fósforo, dos nutrientes esenciales para el crecimiento de los cultivos.
En la práctica, esto significa que los residuos orgánicos pueden transformarse en fertilizantes de mayor valor agronómico, permitiendo a los productores aprovechar mejor los nutrientes, reducir parcialmente la dependencia de fertilizantes minerales y mejorar la fertilidad de sus suelos de manera sostenible.
Un aliado frente al cambio climático
El estudio también destaca que el compost aporta beneficios que van más allá de la nutrición de las plantas. Al enriquecer el suelo con comunidades microbianas más diversas y funcionales, contribuye a fortalecer procesos biológicos esenciales que permiten a los sistemas agrícolas responder mejor a condiciones de estrés como las sequías, las altas temperaturas o las variaciones climáticas.
Esta diversidad microbiana actúa como un mecanismo de resiliencia: si algunas especies se ven afectadas por condiciones adversas, otras pueden cumplir funciones similares y mantener el equilibrio del suelo. En un escenario de cambio climático, esta capacidad representa una ventaja para conservar la productividad y la sostenibilidad de los sistemas agrícolas.
Del compost tradicional al compostaje de precisión
Uno de los conceptos más innovadores que presenta la investigación es el compostaje de precisión, una estrategia que busca diseñar compost con características específicas de acuerdo con las necesidades de cada suelo o cultivo.
Así como la agricultura de precisión optimiza el uso de agua y fertilizantes, el compostaje de precisión propone gestionar las comunidades microbianas, incorporar microorganismos funcionales y utilizar aditivos estratégicos para producir enmiendas orgánicas capaces de mejorar la disponibilidad de nutrientes, estimular la actividad biológica del suelo y corregir limitaciones particulares de los sistemas productivos. Este enfoque abre la puerta a una nueva generación de fertilizantes orgánicos más eficientes y adaptados a las condiciones de cada territorio.
Conocimiento que llega al campo
Para AGROSAVIA, el reto no termina con la generación de conocimiento científico. La Corporación trabaja para que estos avances se conviertan en tecnologías y prácticas aplicables por los productores, aprovechando escenarios como la planta piloto de compostaje, donde agricultores, estudiantes, empresas e instituciones conocen de primera mano experiencias sobre valorización de residuos orgánicos y economía circular.
A través de procesos de capacitación, días de campo, visitas técnicas y transferencia de tecnología, estos conocimientos se traducen en alternativas para producir fertilizantes orgánicos de mayor valor agregado, mejorar la salud de los suelos y fortalecer la sostenibilidad de la producción agropecuaria colombiana. Así, el compostaje deja de entenderse únicamente como una estrategia para reciclar residuos orgánicos y se consolida como una herramienta científica para recuperar la salud del suelo, mejorar la productividad agrícola y fortalecer la resiliencia de los sistemas productivos.
- Más información:
- María Elena Londoño Rubio
- Profesional de Comunicaciones, Identidad y Relaciones Corporativas
- Centro de Investigación Tibaitatá - CIMPA
- Oficina Asesora de Comunicaciones, Identidad y Relaciones Corporativas
- melondono@agrosavia.co
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